Volver a la página inicial
Los personajes
  Garfield
  Odie
  Jon
  Otros personajes...
Tiras Cómicas Garfield
  La tira diaria Garfield
  Todas las tiras
Garfield 2
25 aniversario Garfield
Tarjetas Postales
  Enviar una tarjeta
  Recoger tarjetas
  Ayuda
Foros de Garfield
  Visitar foros
Descargas
  Lo más descargado
  Salvapantallas
  Fondos de escritorio
  Vídeos
Galería de Imágenes
Libro de Visitas
Zona de ayuda
 
Otros especiales
 
Plantillas web
Garfield en tu móvil
 
Contacto
Condiciones Legales
Club de fans de Garfield
 Regístrarme
 Recordar datos
 Ayuda
Google

La película de Garfield
La película de Garfield
Créditos / Personajes Preguntas de la película Sinopsis Web oficial de la película Foro

 

  GARFIELD ESTÁ DE ESTRENO
  Salta a la gran pantalla


   Con un salto propio de un felino, Garfield ha pasado de las tiras cómicas a la gran pantalla y lo ha conseguido tras 25 años de gandulear, comer y fastidiar a quienes tiene cerca. Esos méritos que encandilaron al gran público han hecho que el gato más
famoso se vuelva de “carne y pelo” y consiga triunfar de la mejor manera para él: con el mínimo esfuerzo.
¡Felicidades Garfield! Te has ganado una buena lasaña.


   Nadie hubiera imaginado que un gato naranja con problemas de sobrepeso, una pasión desenfrenada por la lasaña y una infección crónica de egolatría pudiera sobrevivir más de un día en este mundo. Pues estaban todos equivocados. El pasado 19 de junio se celebró el vigésimo sexto aniversario de Garfield, ese felino odiado y querido por tantos. “Hacerse viejo es inevitable, madurar es opcional”. Escribe Garfield en una de las primeras páginas del libro que conmemoraba su primer cuarto de siglo. Una máxima que ha explotado con humor a lo largo de su vida. Y de qué manera.

 :: Carteles Descarga fondos peliculas de Garfield
 :: Trailer y Videos
 :: Salvapantallas

   Casi nueve años después de su lanzamiento en 1978 por United Features Syndicated, Garfield se convirtió en una de las únicas cuatro tiras cómicas que han sido publicadas en más de 2.000 periódicos. Hoy es el líder indiscutible con más de 2.500 diarios de todo el mundo que ponen al alcance de los lectores las petulancias semanales de Garfield y sus amigos. Hito que le ha permitido salir en el libro Guinness de los récords como el personaje de tira cómica más distribuido.

    El 25 de octubre de 1982, Garfield debutaba en televisión. Fue gracias a un programa especial que llevó el título de Here comes Garfield. Seis años más tarde, llegaba la serie de animación Garfield and Friends, que duró hasta el año 1995.

    Ahora, este gato obsesionado con satisfacer su propio ego invade la gran pantalla con un largometraje que, cómo no, lleva su nombre como título. La llegada de esta versión cinematográfica de las aventuras de Garfield es, sin duda, la demostración de que su imperio se extiende por todos los medios.
Todo empezó a mediados de los 70 cuando Jim Davis, dolido por el fracaso de su primera tira cómica Gnom Gnat, empezó a buscar un nuevo protagonista. “Puse todas las tiras que había en aquel momento encima de la mesa y busqué qué era lo que hacía falta”, explica Davis sobre su proceso de selección. “Fue como una racionalización de marketing”. Ante sus ojos vio que el mejor amigo del hombre, léase perro –no dinero–, era el único animal representado en las tiras cómicas y además con mucho éxito.

   Chuchos clásicos como Snoopy, Marmaduke, Fred Basset y Belvedere entretenían ya a los lectores de periódicos desde hacía tiempo. “De repente tuve una epifanía”, recuerda el ilustrador durante una entrevista hecha en Los Ángeles. Se dio cuenta de que no había gatos. ¿Y qué pasa con la tira cómica del gato Heathcliff? “No tenía conocimiento de su existencia”, se justifica Davis. Así fue como empezó la gestación de Garfield que, según palabras de su creador, representa “nuestro derecho a hacer el cerdo, gandulear y ser egoístas”.

   Davis, que nació en 1945 en Fairmont (Indiana), prefirió apostar por un animal: “Los animales te dan menos problemas”.
Reconoce que la elección de un gato le daba mucho más margen de maniobra. “Además, Garfield no era necesariamente macho o hembra, joven o viejo”. Otra de las razones por las que se decidió por un felino es por su vasto conocimiento en la materia. Creció en una granja con ganado vacuno y 25 gatos. “Conocía muy bien su comportamiento y me permitió infundir personalidad humana a un animal”. No esconde que el nacimiento de Garfield es el resultado de una fascinación con el animal que representa. Considerados arrogantes, tienen tantos amigos como enemigos. Pero para Davis –que tiene dos gatos “además de trabajar para uno”–, son algo especial.

   “Un perro es un perro por lo que a mí respecta. Siempre sabes lo que piensan”. Durante el rodaje del largometraje, Davis habló con los preparadores de animales y descubrió algo que ya intuía. “Los perros hacen trucos para satisfacerte”. Todo lo contrario que los gatos. “Les importa un pepino lo que pienses”, reconoce entre sonriente y dolido. “Si hacen algo es porque les das algo a cambio, generalmente comida”. ¿Materialistas? “En este aspecto, sí”, reconoce el dibujante, que en su defensa argumenta que hay quien otorga “sentimientos y pensamientos humanos” a estos bichos, algo que les redimiría del abuso aparente al que someten a sus dueños. O no. Davis sabe que tanto Jon Arbuckle, el dueño de Garfield en la ficción, como él mismo son esclavos del gato. Pero no parece importarle mucho. Será el dinero. Al menos para él, ya que su empresa Paws Inc. posee hasta un Dassault Falcon 20F-5, un avión privado apto para 10 pasajeros. Todo se lo debe a la gran aceptación de su gato naranja.

    Once de los libros compilatorios de sus tiras han alcanzado el número uno en la lista de ventas del New York Times y siete de estos títulos aparecieron simultáneamente al menos una vez en dicha lista, una proeza que todavía tiene que ser superada. Otra huella dejada por Garfield es precisamente el formato horizontal que se utiliza para publicar recopilaciones de tiras cómicas. En la industria editorial se conoce como el “formato Garfield”. Consecuencia de los deseos de Davis, que no quería que sus tiras fueran publicadas verticalmente como se hacía con los libros de bolsillo. Toda clase de artilugios llevan su imagen. Desde las típicas camisetas, tazas, gorras, muñecos o pósters hasta ropa interior, imanes, alfombras, perchas, acuarios, flanes, vitaminas y sopas . Existe un grupo que organiza encuentros periódicos de coleccionistas de cosas de Garfield. Su primera reunión fue en 1999.

     El alcance de este gato naranja va más allá de las fronteras de su país de nacimiento y disfruta de una especial atención en Asia y Suramérica. Fue en China, por ejemplo, cuando Garfield se empezó a utilizar como herramienta para enseñar inglés a los más jóvenes. Un capítulo aparte se merece el muñeco de Garfield con ventosas que conquistó el mundo en la década de los 80. “Fue un malentendido entre nosotros y la empresa que estaba diseñando los productos”. Confiesa Davis que la idea era fabricar un Garfield con velcro para que se pudiera pegar en las cortinas si lo tirabas. Cuando le llegó el modelo con ventosas, “lo pegué a una ventana y lo dejé toda una noche. Me dije que si seguía pegado tiraríamos para adelante”. El éxito pilló a todos por sorpresa. Se desató una fiebre sin precedentes que despertó los más bajos instintos de algunos. El periódico The Hudson Dispatch de Texas anunciaba en esa época que los locales asaltaban coches para hacerse con un ejemplar. El impacto de Garfield fue total, incluso salvó vidas. Al menos es lo que afirmaban en 1989, también en Texas, cuando una bala del calibre 22 rompía la ventana de un coche familiar que rodaba por la ciudad de Corpus Christi.

    Según la policía, el peluche de Garfield desvió el proyectil salvando a una niña de cinco años que estaba cerca de una muerte segura. Hablando de salvar vidas, Davis sabe que la risa tiene poderes curativos y confiesa que su Garfield también posee esos poderes. Más que curar, ha hecho milagros. “Fue durante una visita a un hospital infantil de Chicago”, revela Davis. Había un niño en coma que “llevaba ocho semanas sin dar muestras de mejora tras un accidente”, dice. Enviaron a Garfield –un actor disfrazado con un traje del gato– en una de sus múltiples salidas a hospitales que la empresa de Davis organiza. “Garfield hizo la ronda por el hospital y cuando entró en la habitación del niño, éste se despertó y llamó al gato por su nombre”.

    Davis se calla un instante para que la revelación surta el efecto deseado. “Todos los presentes –incluso la madre y el doctor– empezaron a llorar. Incluso el actor que estaba disfrazado de Garfield”. Ante tal demostración de poder, Garfield se vio obligado a presentar pruebas de que la recuperación del niño no era casual, ni una coincidencia, ni un golpe de suerte. ¿Qué mejor que volver a repetir la hazaña? Así lo hizo. Fue durante un evento plagado de gente famosa. “Era algo para niños”, apunta un Davis extático. “Había una niña muda. No había hablado en cuatro años. De repente uno de los famosos le preguntó: ‘¿Sabes quién es ese del disfraz?’, señalando al actor disfrazado como el gato naranja. La niña contestó que sí. Primera palabra tras cuatro años de silencio. Lo mejor fue que la niña también balbuceó el nombre del gato. “Es verídico”, insiste Davis, que entiende el escepticismo que pueden causar estas anécdotas. “Aunque no sé bien por qué pasan estas cosas”. Se disculpa como si tuviera que tener una explicación para todo lo que rodea a Garfield. ¿Ha habido alguien que se quejara de Garfield? Se toma unos instantes para pensar y enseguida empieza a hablar. “Como le gusta aplastar arañas, me llamaron la atención de una organización llamada Amigos de los arácnidos”. La sola idea de revivir el momento hace que no pueda contener una carcajada. “Clamaban que los arácnidos tiene el mismo derecho a la vida. Me odian”. Suelta otra carcajada. Al sacar el tema de la eliminación de arácnidos, hay que preguntar por el final de Garfield. ¿Le matará? “No lo sé”. Suelta tajante pero sin perder el buen humor. “Si encuentro a alguien que pueda mantenerle vivo, divertido y fresco, pues se quedará”. La única función de Garfield es la de entretener, insiste. Si la gente no disfruta con el gato pues habrá que pensar una forma de eliminarlo. “Quizás sería bueno hacerle comer mucha lasaña hasta que explotara”, sugiere Davis, quién también se confiesa un amante del plato. Aunque bien mirado, los últimos días de Garfield bien pueden darse por la falta de inspiración de su creador. “Cuando empecé, alguien me dijo que escribir chistes es como entrar en un cuarto oscuro y sacar los chistes de la estantería. El único problema es que no sabes lo grande que es el cuarto”. Acaba de cubrirse las espaldas por si acaso en un par de años se le seca la inspiración. Pero él mismo lo pone en duda, sobre todo porque su tira se basa en los temas mundanos del comer y el dormir. “Hay ejemplos de longevidad como Charles Schulz que hizo Peanuts durante 50 años”. El problema, confiesa Davis, no es quedarse sin chistes sino hacerse mayor. “O bien que los personajes crezcan”.